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Cuando la discapacidad no es bienvenida

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REPORTAJE

Política discriminatoria de la Generalitat Catalana contra los mozos de escuadra, bomberos y policías locales con discapacidad sobrevenida

08/01/2015  Pamela Barahona

Los funcionarios discriminados piden ser reubicados en puestos de trabajo acordes a su formación y, sobre todo, dignos

“La unión hace la fuerza”. Cuántas veces habremos escuchado esta expresión, pero en este caso en particular cobra mucho más sentido por la causa por la que se pronuncia. La repiten una y otra vez mozos de escuadra, bomberos y policías locales a los que les ha afectado de una o de otra manera la política que la Generalitat de Cataluña les ha aplicado cuando les ha sobrevenido una discapacidad, ya sea por una enfermedad o en el desempeño de sus actividades.

Evaristo Camacho es mozo de escuadra, pero si fuésemos a la comisaría en la que trabaja y nos lo encontráramos no lo identificaríamos como tal. Se supone que un mozo lleva un uniforme, una credencial y un arma, pero él no lleva ninguna de ellas. ¿Por qué?. Camacho accedió a este cuerpo en el año 2001 y fue ascendiendo hasta llegar convertirse en escolta y escoltó a Josep Piqué, ex ministro del Partido Popular de Cataluña. Pero en 2006, tal y como él recalca, empezó su “periplo”. Sin embargo, tuvo un accidente de moto mientras iba a trabajar en el que perdió el brazo izquierdo y, a partir de ahí, surgieron una serie de situaciones que no le permitieron trabajar en las condiciones que él había imaginado que sería posible para él en caso de sufrir algún accidente o enfermedad.

“Yo tenía entendido que la ley de mozos de escuadra contemplaba una medida llamada ‘segunda actividad’. Además, conocía el caso de algún compañero que estaba en silla de ruedas de uniforme y que yo creí con cierta protección legal. Siempre supe que me estaba metiendo en una profesión de alto riesgo y que si me sobrevenía una discapacidad física por algún accidente, me reubicarían en otras funciones complementarias que pueden hacerse en el cuerpo. Hay muchísimas y pensar que sería así, me daba una seguridad”, afirma Camacho.

Tres meses después del accidente, al recuperarse, acudió a Recursos Humanos y la persona que le atendió le dijo que “en efecto, sí había una protección legal para ellos, pero que no se la iban a aplicar porque no había un decreto que desarrollara la ley”. Cuenta este mozo de escuadra que incluso le sugirieron que volviese a opositar o se buscase otro trabajo. Fue en ese momento, según cuenta Camacho, cuando comentó en ese departamento que había visto a un mozo de escuadra en silla de ruedas. Sin embargo, su interlocutora le explicó que era cierto, pero “porque este mozo había estado en prácticas cuando le sobrevino la discapacidad”, recuerda el ex escolta.

También explica Camacho que “esto es posible por un caso que se dio en 2001 cuando dos mozos de escuadra, uno de ellos en prácticas, fueron sorprendidos en un hospital por el cómplice de un preso para poder fugarse. El mozo que estaba en prácticas quedó parapléjico por los disparos que recibió en la espalda y lo que hizo la Generalitat fue expulsarlo del cuerpo”. Pero añade que “esto no quedó así, ya que fue un caso que llegó a la prensa y salió a la luz pública y la Generalitat se vio obligada a añadir un pequeño artículo a la ley de mozos que decía que si algo le pasaba a un practicante, este podría ascender a mozo”.

“En aquel entonces yo tenía una imagen idílica del cuerpo. Recuerdo que pensé que qué detalle el de añadir un artículo para integrarle”, admite Camacho. Hoy le parece totalmente aceptable, pero a la vez contradictorio porque no entiende que “una persona en prácticas tiene más derechos que un funcionario de carrera”. Sin embargo, Evaristo Camacho no estaba dispuesto a quedarse en su casa y perder su trabajo por lo que le había pasado, así que empezó a contactar a otros compañeros que estaban en la misma situación y fue a una asociación en 2007.

AILMED, AILBOD Y AILPOLD

La entidad de la que habla este mozo de escuadra recibe el nombre Asociación por la Integración Laboral de Mozos de Escuadra con Discapacidad (AILMED), la cual, afortunadamente, no está sola en la lucha contra la política discriminatoria de la Generalitat catalana contra los mozos de escuadra, así como bomberos y policías locales con discapacidad sobrevenida. De hecho, se ha hermanado con la Asociación por la Integración Laboral de Bomberos con discapacidad (AILBOD) y la Asociación por la Integración Laboral de Policías Locales con discapacidad (AILPOLD), puesto que estos hechos les compete a todos aquellos miembros de estos cuerpos.

Àngel Gómez-Quintero Mora es el presidente de AILMED y también fue discriminado y sigue así por el hecho de que le sobrevino una discapacidad. Empezó en el cuerpo de mossos de escuadra en 1983, en la primera promoción. “Éramos muy pocos y trabajábamos unas 80 horas semanales, lo cual era agotador y con el tiempo se paga”, critica ahora.

En 2003 tuvo una caída en el trabajo que le afectó a la espalda y al codo por lo que le reconocieron una incapacidad permanente total. Al día siguiente de recibir la resolución del tribunal médico la dirección general le llamó para informarle que ya no hacía falta que volviese a trabajar. “Todo esto me lo dijeron sin papeles, sin ninguna resolución administrativa, sin ningún expediente de suspensión como funcionario, sin nada, y como soy abogado inicié un proceso por la vía contencioso-administrativa”, asegura Gómez-Quintero Mora.

El juez falló a favor de la mutua, ya que esta había argumentado que lo que le sucedió fue por una artritis que ya padecía y como había sido, según ellos, enfermedad y no un accidente, no accedían a recolocarle. “Nosotros pedimos que el trato sea igual tanto para las personas que sufren un accidente como para los que tienen alguna enfermedad”, explica.

Similar es el caso del presidente de AILBOD, Jaume Navarro, quien comenzó en el cuerpo de bomberos de la Generalitat en 1984 y sufrió un accidente en acto de servicio en 2001. “Me cayeron encima las mangueras cuando caí a un agujero y quedé mal de la espalda. Cuando no aguanté más los dolores de la espalda, la seguridad social me impuso una incapacidad permanente total en 2003 y me echaron a la calle. Hasta enero o febrero de 2004 a cualquier bombero que tuviera una discapacidad le expulsaban del cuerpo saltándose la ley del 94, que regula la segunda actividad y que fue consolidada en 2001”, esgrime. “En el 2003, me echaron a la calle al igual que a otros compañeros. A uno de ellos que perdió un ojo, también le echaron. Santiago, en un accidente, casi pierde la vida, le cayeron encima 700 kilos por lo que estuvo en coma y, después de eso, le echaron”, afirma.

Comenta Viçens Flores, presidente de AILPOLD, que se incorporó a la policía local en 2003 mediante oposición pública y que en 2009 le sobrevino la discapacidad en un accidente de tráfico al acudir a un servicio por violencia de género. Esta discapacidad se agravó a finales de 2010 cuando estando de baja vio un delito en la vía pública e intervino deteniendo al chico que había robado a una señora mayor tras lo cual el tribunal médico otorgó una incapacidad en el pie y le expulsaron del cuerpo de policías locales. “La recompensa que tenemos cuando te pasa algo en acto de servicio es que te echen a la calle, incumpliendo la Convención de los derechos de las personas con discapacidad”, denuncia.

PROTEGER Y ESTAR PROTEGIDOS

“Si nosotros protegemos a la sociedad, queremos tener una sociedad que nos proteja a nosotros”, afirma el presidente de AILBOD, Jaume Navarro. Y no solo lo dice él sino que en esto coinciden todos sus compañeros de lucha, los cuales lo único que quieren, y lo recalcan, es “ser reubicados en puestos de trabajo acordes a su formación y, sobre todo, dignos”. Subrayan esto porque para los medios de comunicación, según Àngel, “el hecho de que solo pidan trabajar no es noticia. Nos hemos planteado, entre risa y risa, fundar un club de petanca o algo así para ser escuchados”, bromea.

Por su parte, Evaristo Camacho y Àngel Gómez han sido reubicados en el cuerpo de mozos de escuadra, pero “esto no ha sido fácil, ni como esperábamos”, confirman. Evaristo fue a los tribunales con su caso y comenta que “afortunadamente ganó” porque el juez sentenció que no tenía que haber sufrido ningún perjuicio y que se le habría tenido que aplicar la ley desde un principio, sin necesidad de haberle dejado dos años en casa sin poder trabajar.

“A partir de esto, la Generalitat realizó un decreto que es absolutamente discriminatorio, ya que lo que hace es añadir unas plazas aparte para determinado grado de discapacidad, la incapacidad permanente total, lo que quiere decir que segregan a estas personas negándoles el derecho de optar a la segunda actividad. El objetivo de crear estas plazas, es el de que las retribuciones se les mermen por motivo de discapacidad”, desvela Camacho. “Lo que se estableció en el decreto es que se te restara la prestación del sueldo sin tener en cuenta que la prestación es compatible con la plaza de funcionario. Y esto lo dice la Seguridad Social y no lo puede cambiar la administración de la Generalitat”, advierte el mosso.

Con todos estos baches de por medio, finalmente Camacho consigue que le concedan una de estas plazas en 2009 y comenta que hay personas que le han dicho personalmente que “no les parece correcto que tengamos prestaciones. Que tener una discapacidad y trabajar es un chollo”, rememora. En la actualidad, a pesar de que Evaristo está en la relación de mozos de escuadra tiene un puesto de administrativo y “encima, ellos lo pintan como si tuvieran una gran voluntad de ayudarte, cuando te dan trabajos de segunda”. En este trabajo no puede usar la identificación de mozo y no sólo eso sino que le otorgan funciones que nada tienen que ver con su profesión y él afirma que es “por tener una discapacidad”.

Por su parte, al presidente de AILMED, le costó cinco años y diez meses acceder a un puesto de trabajo de mozo y hoy ocupa un puesto en la asesoría jurídica del cuerpo de seguridad en el que trata de analizar la situación de algunos compañeros que se han hecho daño por algún motivo. Sin embargo, no le permiten vestirse de mozo de escuadra y esto le parece “bastante indigno”. “Este puesto no es el que a me le gustaría tener, ya que nada como la experiencia para poder tratar las situaciones diarias de un mozo de escuadra”, asegura.

Respecto a su propio caso, el presidente de AILBOD, Jaume Navarro, expresa que es “un simple bombero realizando una segunda actividad”. Está encargado de realizar algunas tareas en el Parque de Tarragona y es representante de sus compañeros de “segunda actividad”. “No es lo que debería estar haciendo sino que podría desempeñar otro tipo de trabajos como simulacros o prácticas”, denuncia, pero “la dirección, como no saben lo que es la discapacidad, nos excluye. Para ellos somos un problema”, confirma.

También comenta que durante algún tiempo sí pudo desempeñar dichas funciones, pero, en 2007, la directora general apartó a los trabajadores de segunda actividad de estas y les quitó “el equipo de protección contra el fuego y los cortes alegando que no lo necesitaban”, especifica. “Se puede dar que un bombero normal y otro en segunda actividad se encuentren en una situación con fuego. Uno lleva el traje de protección y el otro no. ¿Y si pasa algo? ¿Cómo le explicas esto a tu familia?”, se pregunta Navarro.

“Ciertamente, los bomberos en segunda actividad no apagan un fuego, no sacan a las personas de un coche, pero en todo el entorno laboral haciendo otras funciones sí que estamos realmente en zonas de riesgo”, insiste el presidente de AILBOD. Cuando un bombero en segunda actividad deja de hacer labores de protección pasa a hacer labores de otro tipo: les lleva la comida, lleva un vehículo de sustitución, hace tareas de tacografía… “ese tipo de cosas para las que también son necesarios los equipos de protección. De hecho, pusimos en 2010 una querella que sigue vigente porque hubo una persecución encarnizada contra los bomberos en segunda actividad tanto con discapacidad como sin ella”, esgrime.

El caso de Viçens Flores, presidente de AILPOLD, es diferente. No ha podido reingresar en la policía local. Explica que encontró trabajo en una empresa privada como administrativo y que “no todos a los que les pasan situaciones similares pueden superarlo o plantearse si quiera trabajar en otro ramo”. En este sentido, argumenta que si fuese readmitido, él podría desempeñar funciones de documentación, de atestados policiales, atendiendo llamadas de emergencia, haciendo instrucciones, entre otras muchas tareas. “La cuestión”, dice, “es adaptar los puestos de trabajo a cada persona para que podamos seguir desarrollándonos en nuestra profesión”.


 “Hay que adaptar los puestos de trabajo a cada persona con discapacidad sobrevenida para que podamos seguir desarrollándonos en nuestra profesión”


SUELDO Y PRESTACIÓN

Tras el decreto mencionado anteriormente, recursos humanos ha presionado a los mozos de escuadra que se han reincorporado al cuerpo con alguna discapacidad sobrevenida para que les diga lo que cobran de prestación y firmen voluntariamente una reducción de jornada, advirtiéndoles que solo así podrán volver a trabajar. Así lo cuenta Evaristo Camacho para quien “es inadmisible coaccionar a la gente para que firme una reducción de jornada, cuando esto es una cuestión voluntaria y no por motivo de discapacidad”. Narra también Camacho que “nosotros, en cuanto recibimos la primera nómina hemos denunciado a la secretaria de la administración y al director general”. En este sentido, cuenta que, por ejemplo, les han quedado sueldos de 900 euros a los que “si añades la prestación se completa el sueldo de un mozo, pero eso no tiene que ser así. Además a muchos les obligan a trabajar por lo que les pagan. Es decir, si les pagan el 45%, solo trabajan 15 horas semanales. Se trata de una reducción forzosa, lo que es una irregularidad terrible”, añade Àngel Gómez-Quintero Mora es el presidente de AILMED.

Al estar teniendo dificultades para aplicar su decreto “ahora la dirección general quiere regularizar este tipo de acciones incluyendo un artículo en la ley de mozos de escuadra para que los siguientes que vengan en la misma situación entren con estas plazas, con la finalidad de descontarte el sueldo y de ponerte en plazas que no son policiales, cuando nosotros hemos pasado unas oposiciones y nos hemos jugado la piel muchas veces en la calle. Y ahora nos tratan así”, se lamenta a el presidente de AILMED.

Respecto a este tema Camacho comenta que incluso en la comisión en la que se anunció reconocieron que era discriminatorio. “Si es discriminatorio señor Conseller, ¿cómo permite que lo lleven a cabo?”. Este artículo “viene a decir que a las personas que tengan ese grado de discapacidad se les sacará de la relación del cuerpo de mozos y se les trasladará a otras relaciones de puestos de trabajo del departamento, mantendrán el sueldo base, pero el complemento será lo que acuerde el gobierno, es decir, que las retribuciones se harán con una tabla retributiva que decidan ellos. Traducido: la expulsión de los mozos de escuadra por motivo de discapacidad”. Este artículo está en el Boletín Oficial del Estado y se quiere incluir en la Ley de acompañamiento del proyecto de ley de la Generalitat, según asegura el mozo de escuadra.

DIFÍCIL DE SUPERAR

Los tres presidentes de estas asociaciones coinciden en que es bastante difícil superar las trabas que les ponen para poder seguir ejerciendo su profesión y señalan que “incluso todos los que pasan por situaciones similares tienen que recibir ayuda psicológica o siquiátrica. Sin olvidar tampoco, que hay algunos que por no poder soportarla se han quitado la vida”.

“Dejar en casa a gente joven de 40 años hace que un tema sólo físico pueda acabar en psicológico porque se junta todo, es como una bomba explosiva. A veces incluso hemos tenido que frenar a compañeros. Pero la unión hace la fuerza. Aquí hay que tener cuidado, ya que trabajas con armas. Cuando el ser humano lo ha perdido todo no sabes cómo va a reaccionar. Por ello en asociación a veces hacemos más de psicólogos que de abogados”, explica Gómez-Quintero Mora.

En este sentido, Viçens Flores, presidente de AILPOLD recuerda a algunos de sus compañeros que “se han intentado suicidar porque la merma económica es importante. Teniendo niños, hipoteca y demás, se desestructura la familia. Lo complicado es que cuando más ayuda se supone que necesitas por parte de la Administración Pública en lugar de darte la mano te pega el empujón”, afirma Flores.

Por otro lado, el presidente de AILBOD, Jaume Navarro, subraya que lo único que buscan es que la administración “abra los ojos y sepa lo que es una discapacidad para poder demostrar que seguimos siendo útiles en este entorno”. Vuelve a insistir en la idea de que después de que consiguen ganar unas oposiciones que no son fáciles, que se dedican en cuerpo y alma a este trabajo porque es muy motivador y que “no es justo que cuando les pase algo les echen”. “El cuerpo es como una familia. Imagínate que te echen de la familia por tener discapacidad, es muy doloroso”, expresa.


“Buscamos que la Administración abra los ojos, sepa lo que es una discapacidad y que seguimos siendo útiles para nuestros cuerpos de seguridad”


En lo que también están de acuerdo también los afectados de esta situación es en que las personas que toman estas decisiones, la dirección política, son gente de despacho que “no tienen ni idea de lo que significa ser miembro de un cuerpo de seguridad”.

“Quienes llevan todo este proceso es gente que no pertenece al cuerpo. Para conocerlo hay que estar dentro. Hay que estar por turnos, cambiando horarios cada semana, hay que estar en la calle pasando frío o recibiendo golpes. Entonces claro un señor o señora que nunca ha sido policía, que nunca ha trabajado en la calle, que nunca se ha visto rodeado de 15 o 20 personas, no tomará las decisiones correctas. Nosotros entendemos que para ser un buen gestor político de un cuerpo policial se tiene que mirar qué pasa desde dentro”, apunta el presidente de AILMED.


“El cuerpo de seguridad es como una familia. Imagínate que te echen de la familia por tener discapacidad. Es muy doloroso”


“Estuve hablando con un compañero de segunda actividad que está a punto de jubilarse y que dice que se va amargado, después de 31 años en el cuerpo de bomberos. Tiene unas ganas de irse increíbles y no mirar atrás. Es muy duro”, comenta Jaume.

LA UNIÓN HACE LA FUERZA

José Romero Ortiz es mozo de escuadra y afiliado a AILMED, pero no tiene ninguna discapacidad. Se afilió a la asociación en 2011 al escuchar la historia de Camacho, y lo hizo por varias razones. Para mantenerse informado de todo lo que acontece en este ámbito, por solidaridad con los afectados por estas situaciones y porque como el mismo comenta, mientras más integrantes sean, mejor. Dice Romero que empezó a ser mozo de escuadra en 2008 por vocación y que siempre supo que iba a entrar a una profesión en la que existían riesgos, pero pensaba que en caso de sucederle algo estaría protegido por la administración.

“Cuando conoces agente como a Evaristo Camacho y te explica su discriminación por una discapacidad sobrevenida no lo acabas de creer. Que haya tenido que pasar ese calvario para poder trabajar, no me cabía en la cabeza. La gente es muy feliz hasta que le pasa, pero no trasciende lo que les ocurre después, es un tema muy desconocido. Sobre todo me sorprendió que siendo mozo no pueda vestirse de uniforme, y más aún que no le dejasen recoger uniformado la medalla que le habían otorgado. Para nosotros recoger una medalla es algo muy grande y que él no haya podido recogerla como un mozo, es degradar al máximo a un policía”, se queja.

El uniforme no solo es motivo de orgullo para ellos o lo que les identifica sino que también, como es en el caso de los bomberos, es lo que les protege. Según Navarro, hace poco hubo una situación en la que él y su compañero informaron que no podían ir ya que no tenían el equipo de protección, y sin importarles, les enviaron. “En esta misión murieron cinco compañeros, dos de ellos compañeros directos míos. Cuando te quitan este equipo te están señalando, nos están discriminando, nos quitan la dignidad. De este modo, te roban la cercanía a tus compañeros y la moral”, expresa Navarro.

Algo que también recalca Romero es el derecho y la necesidad de los mozos de escuadra a quienes le sobreviene una discapacidad de seguir cumpliendo funciones que tengan que ver con esta profesión. “Por qué no lo pueden hacer si hay policías en despachos que no tienen nada y que podrían estar en la calle”, se pregunta retóricamente. Este mosso de escuadra sin discapacidad intenta dar a conocer estos actos de discriminación en medio de foros policiales y redes sociales como Facebook, ya que, en su opinión, “nadie está libre de tener un accidente y adquirir una discapacidad”, defiende.

Otros integrantes de estos cuerpos que también se afilian y piden asesoría a estas asociaciones son aquellos que tienen alguna discapacidad, pero la ocultan por “no entrar en el agujero negro, como lo llamamos nosotros”, explica Gómez-Quintero Mora, el presidente de AILMED. En el caso de los mozos son aproximadamente el 20% de los 17.000 integrantes. Estas personas ocultan sus discapacidades y se ponen en oficinas a recoger denuncias u otras tareas para no estar en la calle.

“Esto parece un desierto donde no hay ni un oasis para beber y el apoyo de Luis Cayo significa mucho para nosotros”, afirma Viçens Flores. Y ¿quién no lo entiende después de haber visto todo lo que tienen que pasar los miembros de los cuerpos de seguridad de la Generalitat de Cataluña a los que les sobreviene una discapacidad?. Pero, afortunadamente, ahora no están solos en esta lucha sino que el Comité de Representantes de Personas con Discapacidad (CERMI) tras reunirse con ellos y estudiar sus casos les está brindando su apoyo, algo que los presidentes de estas asociaciones “aprecian y agradecen en gran medida”.

Precisamente en la búsqueda de soluciones para estos casos, y más concretamente para el que citaban los componentes de AILMED, sobre la legalización del artículo con el que se crearían plazas para mozos con discapacidad, Luis Cayo Pérez Bueno, presidente del CERMI, se ha puesto en contacto hace pocos días con Ramón Espadaler y Parcerisas, conceller de Interior de la Generalitat, solicitándole que desista de la materialización de la modificación legal que se ha venido citando, (Proyecto de ley de medidas fiscales, financieras y administrativas para el año 2015, que modifica a su vez la ley 10/1994 de Policía de la Generalitat, Mozos de escuadra), que está en trámites, aludiendo a que si finalmente se adopta: “perpetuaría la exclusión y discriminación injustificada que ahora sufren estos empleados públicos”.

Además, el dirigente del CERMI, englobando a todos los cuerpos de seguridad de la Generalitat, ha emplazado al conceller a respetar la igualdad de oportunidades y de trato de las personas con discapacidad; a plantear y adoptar una legislación relativa a los miembros de estos cuerpos a los que les sobreviene una discapacidad para que se pueda superar el grave problema de Cataluña en este tema; a dejar toda práctica administrativa que vulnere los derechos de estas personas, y, finalmente, les ha instado a dialogar con los representantes de estas asociaciones para llegar a un acuerdo que se ajuste a la Convención de la ONU sobre discapacidad de 2006.

Quizás con todos los que se están uniendo a esta lucha, los miembros de estos tres cuerpos de seguridad con discapacidad sobrevenida que han sido discriminados dejen de estarlo. Porque si un día todos los miembros de los cuerpos de seguridad de la Generalitat de Cataluña se ponen de acuerdo para dejar de proteger su comunidad autónoma, se formaría un auténtico caos. Si los miembros de los distintos cuerpos de seguridad son tan necesarios, ¿por qué se les discrimina por haber adquirido una discapacidad cuando se unieron a ellos en cuerpo y alma sabiendo de la peligrosidad de su trabajo y estando dispuestos a ponerse en peligro incluso de muerte?

Reunó CERMI

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L'Associació per la Integració Laboral - Mossos d'Esquadra amb Discapacitats (AILMED), defensa la integració laboral amb igualtat i sense discriminació dels mossos/es d'esquadra que tinguin una discapacitat sobrevinguda perquè puguin realitzar altres funcions en segones activitats dintre del cos.

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