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Segunda actividad en los servicios de bomberos (2ª parte: segunda actividad)

Artículo en BOMBEROS 080, Revista profesional de Bomberos, Nº 6 Enero-Febrero 2017

COORDINADORA UNITARIA DE BOMBEROS PROFESIONALES
Equipo de Redacción B080

Siguiendo donde lo dejamos en el artículo del ejemplar de noviembre de esta revista (Nº 5), y hablando ahora de la segunda actividad, dado que en muchos servicios la tendencia es a “sacar del turno” a aquellos bomberos en situación de segunda actividad, algunas preguntas que podemos hacernos son:

¿Es posible que este personal cumpla un cometido importante dentro de los turnos? Nosotros creemos que sí. ¿Con la disminución de efectivos que sufrimos es la mejor opción? Por supuesto que no. ¿Acaso no puede implantarse una segunda actividad con alguna función dentro del operativo en su turno habitual? No sólo creemos que sí, sino que además el personal al que no le esté contraindicado expresamente por los servicios médicos, consideramos que debe tener derecho a permanecer en su turno realizando actividades compatibles con su situación psicofísica.

A un funcionario que lleva quince, veinte o treinta años realizando turnos de 24 horas, e integrado en un equipo de trabajo en dicho turno, y cuya vida profesional gira en torno al mismo, no se le puede prohibir que continúe desempeñando su trabajo en el mismo por sistema, por el simple hecho de que sus capacidades psicofísicas hayan cambiado en el grado que sea, y en contra de su voluntad, a no ser que un tribunal médico lo estime oportuno y así lo certifique.

En primer lugar porque los puestos a los que se opta fuera del turno, en ocasiones rozan la “humillación”. Pasar de ser bombero a ser “pintor de brocha gorda”, “barrendero de cocheras”, con todos nuestros respetos a esas profesiones, o atribuciones parecidas es, en nuestra opinión, un hecho que no tiene en consideración la experiencia acumulada durante su vida profesional de bombero. En segundo lugar, porque sacar del turno “por sistema” al funcionario, está privando a los parques de personal que podría realizar tareas operativas acordes con sus condiciones físicas, y así seguir participando del operativo, en consonancia con su plaza, hasta el fin de su vida laboral. Hemos de recordar que el 80% o más de nuestras intervenciones son servicios urgentes, no emergencias como tal. Y que la prevención, la inspección y la investigación no están desarrolladas en la mayoría de SPEIS.

Por otro lado, en algunos SPEIS, si tienes más de 55 años puedes optar a una segunda actividad permaneciendo en tu turno de trabajo. No obstante, si la segunda actividad es por enfermedad; aunque tus condiciones psicofísicas sean exactamente iguales a las del compañero de 55 años, en tu caso debes salir del turno y del operativo obligatoriamente. De esta forma podemos encontrar que existen parques en los que se encuentra en transmisiones o conduciendo a un trabajador con plenas facultades psicofísicas, pero que tiene 55 años cumplidos (y por tanto tiene derecho a la segunda actividad dentro del turno) y a otro compañero, que padece una lesión o enfermedad, y que está en la cochera pintando, almacenando materiales, limpiando y barriendo, etc. Es decir, uno con cierta edad en su turno habitual, y otro con cierto problema de salud (el que sea), soportando la humillación de haber sido relegado del turno y degradado a un puesto en el que la administración responsable pueda sacarle partido realizando tareas “a demanda”.

Una injusticia a todas luces que no tiene razón de ser. Y estamos convencidos de que en muchas partes del país ocurren injusticias parecidas, en las que un funcionario es apartado de su turno y del operativo, en contra de su voluntad, sin realizar una verdadera adaptación de funciones según sus capacidades psicofísicas, dentro del operativo y de su turno de trabajo, formando parte de su equipo de trabajo habitual.

Muchos pensamos que si no hay incompatibilidad médica, y si los funcionarios así lo quieren, deben tener derecho a que se readapte sus puestos dentro del operativo, y seguir en el turno que estuviese. Francamente, estamos convencidos de ello, y de que ese es el espíritu que encontramos en la legislación vigente.

Además, esta serie de injusticias se están realizando en el amparo de que falta personal “apto psicofísicamente” (es decir, joven, sano y fuerte) en los turnos, y en lugar de aumentar plantillas, se opta por enviar un “mensaje” a la plantilla para que aguanten en sus puestos, a pesar de que tengan algún problema médico, porque o están para TODO, o van fuera del turno. ¿Por qué?… ¡Para que el personal se lo piense dos veces antes de pedir una segunda actividad!

Otra cosa es que el funcionario, a nivel individual renuncie a ese derecho y prefiera realizar otras actividades fuera del operativo. Por supuesto que sí, pero ojo, si él no quiere, y no hay incompatibilidad médica que impida permanecer en tu turno realizando alguna función asignada a tu plaza, creemos que es injusto forzarle a abandonar su profesión en todas sus facetas y su turno habitual.

En muchos SPEIS es bastante fácil que te obliguen a dejar de ser bombero y que a uno le denieguen la posibilidad de adaptar su puesto dentro del turno. Y en ocasiones sólo se permite dada cierta edad, haciendo la vista gorda respecto a tu situación psicofísica, puesto que el objetivo de “contención de la masa” ya está logrado. Una vez alcanzados los 55, da igual si padeces enfermedad o no, el tratamiento que se le da al trabajador es completamente distinto en algunos SPEIS.

Es como si se le amputara su dedo índice a dos médicos, uno con 55 años y otro con 45. Y ante la imposibilidad de seguir realizando intervenciones quirúrgicas, la consejería de sanidad al de 55 le ofreciera seguir pasando consultas médicas y atención ambulatoria, pero al de 45 le dijese que lo único que puede realizar es estar en la garita del aparcamiento abriendo y cerrando la barrera porque, o bien realiza todas las funciones asignadas a su plaza o ninguna, y debe abandonar los servicios médicos. Mientras que al de 55 sí que le adaptan el puesto sin salir de su departamento de salud. ¿Acaso no es una humillación y discriminación para el trabajador que no cumple el requisito arbitrario de la edad? A nuestro juicio sí. Y esta práctica sólo se justifica con fines “disuasorios”.

Por otro lado, existen servicios en los que una vez cumplidos los 55 años, estés como estés, y sea cual sea tu opinión al respecto, “te obligan” literalmente a abandonar el servicio operativo y pasar a segunda actividad, impidiéndote salir a intervenciones (denominado también “apoyo técnico”, ya que en algunos servicios por 2ª actividad se entiende la permanencia en el servicio más allá de la edad voluntaria de jubilación). Esta es otra injusticia digna por sí sola de hacer un artículo al respecto.

En nuestra opinión, esa desigualdad en el trato está perseguida en las normas jurídicas, y deberíamos velar por la igualdad y no discriminación de trabajadores con afecciones psicofísicas, sin que se pueda discriminar tampoco por razones de edad, mucho menos en contra de la voluntad del funcionario. Porque, sin duda alguna, separar de sus funciones y degradar a un funcionario que durante años ha sido “alguien”, desde el punto de vista profesional, y que de repente sea barrendero-reponedor (con todos nuestros respetos hacia ellos), no puede, sino, tener repercusiones psicológicas nefastas en muchos casos. Que seguro que están siendo calladas para no acrecentar todavía más su situación y su estado emocional. Máxime, cuando delante de ellos incluso se están haciendo las cosas de otra manera con otros funcionarios.

Para que le quede claro al lector, lo que pretendemos decir es que la segunda actividad (o apoyo técnico) a partir de los 55 es necesaria y debería quedar regulada como algo “opcional y voluntario” en todos los SPEIS con puestos adaptados dentro de los turnos, pero, que el que tenga menos edad y su acceso a la segunda actividad sea por cuestiones médicas, que tenga la opción de acceder a los mismos puestos dentro del turno siempre y cuando el tribunal médico no ponga impedimento y no exista incompatibilidad médica. Es decir, que exista una única relación de puestos de trabajo para la segunda actividad, y la asignación de los puestos quede en manos de la recomendación o no por parte de un tribunal médico especializado, con la simple entrega de un reconocimiento médico para el de mayor edad, y de un informe realizado por un tribunal para el caso de enfermedad.

¡Que no sean los jefes del servicio y/o ciertos representantes de los trabajadores los que hagan esa valoración “a priori” por intereses varios!

Debemos asegurarnos de que en todas partes, el bombero que ve que sus capacidades psicofísicas disminuyen, tenga derecho a permanecer en su turno, realizando actividades compatibles con su situación psicofísica, y que se le adapte el puesto sin que deba dejar de ser lo que es, a no ser que un informe médico lo desaconseje de manera fehaciente, o el funcionario renuncie a ese derecho y prefiera un puesto fuera del operativo.

Debemos velar por nuestra profesión, y por la integridad psicológica de los compañeros, y no permitir que tras años de servicio, se nos trate como un deshecho humano al que no saben dónde poner. Porque si hay voluntad, y concienciación, resulta que incluso pueden establecerse puestos de gran utilidad operativa, y motivadores para los trabajadores sin que por ello deban abandonar el grupo o turno con el que prestan servicio.

El hecho de desempeñar una profesión con una clara vocación preliminar, como es la de bombero, hace que el individuo construya su propia personalidad viéndose identificado con un determinado rol profesional. Conforme pasan los años, el profesional va adquiriendo no sólo experiencia, sino también va afianzando su identificación con la profesión, y llega un punto en el que resulta difícil separar una cosa de la otra. Uno es bombero, y le resulta cómodo identificarse y ser identificado por ello. De manera que es el propio trabajo el que conforma nuestra forma de percibir el mundo, de sentir emociones, de controlarlas y de transmitirlas a los demás. Si bien la propia profesión resulta suficientemente motivadora, el estancamiento y la falta de promoción profesional pueden resultar desmotivadoras a largo plazo, de manera que las diferentes AA.PP. están introduciendo una nueva forma de promoción, llamada “horizontal” y que junto a la vertical, viene a solventar este déficit motivacional que en ocasiones acompaña a profesiones de largo recorrido como la de bombero. El reconocimiento de la experiencia a través de los famosos “trienios” persigue un objetivo similar, y es, de hecho, un factor que reconoce los servicios prestados a una administración.

En este sentido, aquel que no sea bombero no se puede poner en nuestra piel, pero el que lo es o haya sido entiende perfectamente lo que supone dejar de salir a intervenciones porque uno se encuentra mal por cualquier razón. Porque dejar de subir en los camiones en el fondo supone que tus propios compañeros acaben por dejar de considerarte parte del equipo. Y eso no es en absoluto nada fácil de asumir.

Sin embargo, en contra del criterio que con frecuencia nos tratan de imponer, nosotros daremos por hecho que en las siguientes áreas hay mucho que hacer en el operativo, permaneciendo en un turno como el resto del personal:

  • Comunicaciones
  • Conducción de emergencia y transporte de personal
  • Prevención
  • Formación interna y externa
  • Inspección e investigación

Por otro lado hemos de tener en cuenta que los cambios que se van a derivar de la resolución de la Comisión Europea en torno al tratamiento de los EPI contaminados posiblemente conlleven una especialización, por lo tanto debemos prever que este asunto tan importante sea integrado en los turnos las 24 horas del día, lo que lo hace susceptible de ser realizado por personal especializado, y en mi opinión es un trabajo compatible con la segunda actividad. Por ello vamos a proponer aquí un nuevo puesto compatible con la segunda actividad dentro del operativo y del turno habitual, con funciones de apoyo logístico.

En este sentido, en cada turno puede haber al menos un bombero en segunda actividad encargado del almacén, de los suministros al equipo de intervención y la descontaminación, y que esté a disposición del turno las 24 horas del día, o al menos en dos turnos de 12 horas (con un bombero especialista en cada turno). Es decir, que puedan estar integrados en el operativo asumiendo esas funciones, nada desdeñables, por cierto.

Disponer de personal de guardia encargado de la logística, suministros y descontaminación tiene múltiples ventajas, ya que cada turno es autónomo en todos los ámbitos de la actuación, el almacén y los servicios auxiliares asociados están activos 24 horas, las mismas que el servicio público que prestamos. Así, en cada turno, sea la hora que sea, quedan solucionados todos los problemas logísticos, de descontaminación y de suministro que pudieran presentarse en el operativo; sin que se deba esperar horas para recibir estos servicios o dejarlos para el turno siguiente.

Además, esto resulta compatible con el envejecimiento de las plantillas y la especialización y profesionalización de los SPEIS, ya que sus miembros pueden seguir formando parte del operativo en tareas de vital importancia para el mismo, como es la logística y el tratamiento de los EPI contaminados.

Las funciones principales de este puesto dentro del turno pueden ser tres:

  1. Suministros y apoyo al equipo de intervención:
    • ERAs y equipos de repuesto.
    • Víveres al equipo de intervención.
    • Agua para la intervención (BNP)
    • Vehículos especiales (AGT, ABE, MMPP…)
    • Herramientas, material o recambios.
    • Transporte de personal de relevo.
    • Suministro de combustible.
    • Etc.
  2. Suministros del almacén y zona de recambio de EPI:
    • EPIs de sustitución (botellas, máscaras, reguladores, etc.)
    • Recambios.
    • Suministros (espumógeno, sepiolita, etc.)
    • Equipos de comunicaciones, baterías, linternas, etc.
  3. Descontaminación de los EPI:
    • Lavado de EPIs individuales y colectivos.
    • Carga de botellas, limpieza de ERAs y sus accesorios.
    • Con el tiempo deberán adquirirse lavadoras industriales para el lavado de los EPIs en cada SPEIS, incluso puede que algunas estén basadas en CO2, ya que el actual PERC está obsoleto.
    • Estas lavadoras quizá deberán ser manipuladas por personal especializado, ya que funcionan con 50 bar de presión.
    • Secado y entrega de EPIs.

Siendo susceptible de coexistir varios trabajadores en el mismo turno con estas funciones asignadas de apoyo técnico o segunda actividad, incluso asignando una combinación de funciones en los mismos trabajadores para dar mayor cobertura al turno habitual, es decir, con funciones que será mejor desempeñar de mañanas y otras que conviene tener disponibles durante toda la jornada:

  • Comunicaciones
  • Conducción y transporte de personal
  • Prevención, inspección e investigación
  • Formación
  • Apoyo logístico

Por último, las conclusiones que podemos sacar de este artículo son:

  1. Tenemos derecho a compatibilizar la incapacidad con la segunda actividad, sin tener que renunciar a permanecer en activo en un puesto adaptado.
  2. La segunda actividad debería constar de una única relación de puestos de trabajo para todos los funcionarios por igual, ya sea que accedan por edad o por enfermedad, embarazo y lactancia.
  3. No se puede obligar a pasar a segunda actividad (apoyo técnico) a ningún funcionario, siempre que éste no haya alcanzado la edad voluntaria de jubilación.
  4. Los servicios médicos son los que deben dictaminar si un funcionario puede realizar funciones dentro de su turno o existe alguna incompatibilidad, y en todo caso, qué puestos de la relación anterior puede ocupar, en su caso, con la limitación de funciones objetivamente determinada.
  5. Existen muchas posibilidades de creación de puestos de trabajo dentro del turno compatibles con la segunda actividad que darían soporte a los equipos de intervención, mejorando muchos aspectos de la operatividad, la intervención, la logística y la prevención de riesgos laborales.
  6. En los turnos de trabajo pueden existir puestos adaptados cuyas funciones justifican sobradamente su inclusión en los turnos de trabajo habitual.
  7. Implementar puestos adaptados en los turnos, podría ser una buena forma de apoyar la carrera profesional de nuestro colectivo.
  8. En estos momentos, la importancia y trascendencia de este asunto se encuentra al mismo nivel que la necesidad de aumentar nuestras plantillas con personal de nuevo ingreso, ya que este es el problema de fondo que venimos arrastrando y del que se deriva nuestra actual situación.

Como recomendaciones, nosotros diríamos que todo lo que apunte a “parchear el servicio” haciendo servicios extraordinarios que no estén orientados a relevar al personal interviniente en catástrofes o siniestros importantes, no debemos hacerlo. Si continuamos participando en “esconder” la realidad de nuestros servicios estaremos alargando la agonía que padecen nuestros servicios, muchos de ellos con plazas vacantes, que legítimamente se podrían convocar, y que no hay necesidad de hacerlo mientras continuemos colaborando por cuatro migajas, porque cubrir el servicio con horas extras les sale mucho más barato que contratar personal.

Al mismo tiempo, crear una red de información con los medios de comunicación que los mantenga al día de forma permanente, manifestarnos con carácter periódico y poner propuestas encima de la mesa es el único camino que puede llevarnos a algo tangible a medio plazo. El resto, en nuestra humilde opinión es prolongar la agonía en pro del lucro de unos pocos.

Puede que la desmoralización a la que hemos llegado en muchos servicios derive en que ni siquiera demandemos este tipo de cuestiones, ya sea por desconocimiento, porque de antemano tiramos la toalla pensando en que no vamos a lograr nada, o porque este tipo de cuestiones se van aparcando por reparar otras que se consideran más graves en ese momento (y que se van haciendo eternas por la triste costumbre de irnos lanzando promesas que después pasan a incumplir de forma sistemática).

*Font: https://www.cubp.es/bomberos-080-no-6-enero-febrero-2017/

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L'Associació per la Integració Laboral - Bombers de la Generalitat amb Discapacitats (AILBOD), defensa la integració laboral amb igualtat i sense discriminació dels bombers que tinguin una discapacitat sobrevinguda perquè puguin realitzar altres funcions en segones activitats dintre del cos.

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